Hábitos financieros
Cuenta de resultados y balance, para una casa
Dos estados, dos preguntas distintas, y una relación entre ellos que caza tus errores sola. El vocabulario del que dependen todos los demás artículos, explicado sin carrera de contabilidad.
Todas las empresas del mundo publican dos estados financieros, y publican los dos porque ninguno responde a la pregunta del otro.
Casi ninguna familia hace ninguno de los dos. La gente apunta gastos, que es una tercera cosa, y luego se pregunta por qué no sabe responder preguntas básicas sobre su propio dinero.
Esta es la explicación más corta que sabemos dar de qué son los dos estados, por qué una casa necesita ambos, y cuál es la relación entre ellos que hace la mayor parte del trabajo.
Las dos preguntas
«¿Qué tal ha ido este mes?» es una pregunta sobre un periodo. Tiene principio y final, y la respuesta es un flujo: entró dinero, salió dinero, quedó esto. Eso es una cuenta de resultados.
«¿Cómo estoy?» es una pregunta sobre un instante. No sobre marzo, sobre ahora. Qué tenemos, qué debemos, cuál es la diferencia. Eso es un balance.
No son dos vistas de los mismos datos. Son objetos genuinamente distintos, y confundirlos es la razón por la que tantos consejos financieros dan vueltas en círculo. «Gasta menos de lo que ganas» es un consejo de cuenta de resultados. «Construye patrimonio» es un objetivo de balance. Están relacionados, pero no son la misma frase, y mucha gente hace lo primero durante años sin que a lo segundo le pase gran cosa.
La cuenta de resultados
Una lista de lo que entró y lo que salió durante un periodo, normalmente un mes, y lo que quedó.
| Marzo | AED |
|---|---|
| Nómina | 31.000 |
| Otros ingresos | 1.200 |
| Total ingresos | 32.200 |
| Vivienda | (9.400) |
| Comprometido | (4.100) |
| Vida corriente | (6.800) |
| Elegido | (5.300) |
| Puntuales | (2.900) |
| Total gastos | (28.500) |
| Resultado del mes | 3.700 |
Cifras ilustrativas.
Tres cosas que este formato hace bien y una lista de gastos no.
Empieza por los ingresos. Casi todo el mundo apunta solo gastos, lo que significa que puede decirte cuánto gastó pero no qué proporción de lo que ganó era eso. La proporción es la única versión del número que significa algo.
Termina en una sola cifra. El resultado del mes. ¿Este mes sumó a tu patrimonio o restó? Un número, una respuesta.
Agrupa por control, no por tienda. Vivienda aparte porque suele ser la línea más grande y la que solo puedes cambiar una vez al año. Elegido aparte porque ahí están las decisiones de verdad. Si tus categorías siguen siendo Amazon y Mercadona, nada de esto funciona.
El balance
Todo lo que tienes y todo lo que debes, a una fecha concreta.
| A 31 de marzo | AED |
|---|---|
| Cuentas corrientes | 41.200 |
| Ahorro | 96.400 |
| Inversiones | 184.500 |
| Vivienda, estimada | 720.000 |
| Total activo | 1.042.100 |
| Hipoteca | (248.610) |
| Tarjetas de crédito | (4.800) |
| Total pasivo | (253.410) |
| Patrimonio neto | 788.690 |
Cifras ilustrativas.
Lo que hay que ver aquí es que el patrimonio neto no es un número que escribes. Es lo que queda al restar un total de otro. Si alguna vez has escrito tu patrimonio neto directamente en una celda, no tienes un balance: tienes una suposición con una tipografía convincente.
Dos cosas más que la gente hace mal aquí.
Las deudas no son opcionales. Una tarjeta con saldo pendiente es un pasivo, lo pienses como deuda o no. Dejarla fuera hace que parezcas más rico de lo que eres, que es la única dirección del error por la que merece la pena ser paranoico.
Los activos van por lo que valen, no por lo que pagaste. La vivienda sobre todo. Lo cual plantea la pregunta de cómo valorar una casa sin halagarte a ti mismo, y eso da para un artículo entero.
La relación que caza tus errores
Esta es la parte que hace que los dos estados juntos valgan más que cualquiera por separado.
La cuenta de resultados explica el cambio en el balance.
Coge el patrimonio neto a final de febrero. Súmale el resultado de marzo. Deberías caer exactamente en el patrimonio neto a final de marzo.
Patrimonio neto, 28 de febrero 784.990
Resultado de marzo + 3.700
────────
Patrimonio neto, 31 de marzo 788.690
Cuando cuadra, tus registros están completos. Cuando no cuadra, falta algo, y el tamaño de la diferencia te dice qué buscar.
Esto no es una elegancia contable. Es una auditoría gratuita y automática de tu propia contabilidad, funcionando todos los meses, y es el argumento más fuerte para llevar los dos estados en lugar de uno. Una lista de gastos no puede hacer esto nunca, porque no tiene nada contra lo que comprobarse.
En la práctica hay unas cuantas cosas que rompen la igualdad legítimamente, y conviene entender cada una:
Ganancias y pérdidas de inversiones. Tu cartera subió sin que hicieras nada. Eso cambia el patrimonio pero nunca apareció como ingreso. Va en su propia línea: ganancia no realizada.
Revalorizaciones. Has actualizado la estimación de la casa. Lo mismo. No es un ingreso, pero el patrimonio se ha movido.
Movimiento de divisa. Si tienes dinero en más de una moneda, el efecto de conversión cambia el patrimonio sin que ocurra un solo movimiento. Lo contamos aparte, porque para cualquiera que se haya cambiado de país suele ser mayor que todo lo demás de esta lista.
Cualquier cosa que se te olvidara apuntar. Esta es la útil. Cuando ya has explicado las tres de arriba, lo que sobra es tu propio error, y ahora sabes que existe.
Así que la versión honesta de la relación es:
Patrimonio inicial
+ resultado del periodo
+ ganancias no realizadas y revalorizaciones
+ efecto de conversión de divisa
= patrimonio final
Lo que quede es un movimiento que falta. Ve a buscarlo.
Por qué una casa necesita los dos
La cuenta de resultados sin el balance te habla del comportamiento pero no de la posición. Puedes tener un superávit ordenado todos los meses durante cinco años y seguir estando mal, si el superávit se fue a pagar algo que nunca contaste, o la hipoteca es mayor de lo que crees, o tus ahorros están en una moneda que se ha partido por la mitad.
El balance sin la cuenta de resultados te dice dónde estás pero no por qué. El patrimonio ha subido un 8 % este año. ¿Fue porque ahorraste, porque subieron los mercados, o porque revalorizaste la casa por corazonada? Las implicaciones son radicalmente distintas, y solo la cuenta de resultados puede separarlas.
Juntos responden a las dos preguntas que de verdad importan: ¿está funcionando lo que hago? y ¿dónde me ha llevado?. Ninguno responde a las dos.
Cómo se ve esto en la práctica
No hace falta software para esto y desde luego no hace falta un título de contabilidad. Hace falta:
- Todos los movimientos apuntados, con su tipo: ingreso, gasto o traspaso. Los traspasos no son gastos, y equivocarse en eso rompe la cuenta de resultados por completo.
- El saldo real de cada cuenta, comprobado contra el banco, una vez al mes.
- Categorías cortadas por control.
- La igualdad entre los dos estados, comprobada cada mes.
Ese último paso cuesta unos cinco minutos y es el que la gente se salta. También es el que convierte un montón de datos en algo fiable, porque es el único paso capaz de decirte cuándo estás equivocado.
No hay nada sofisticado en todo esto. Es la misma estructura que lleva usando la tienda de la esquina desde hace un siglo, aplicada a una casa, que al fin y al cabo es una organización muy pequeña con ingresos, costes, activos y deudas.
La única diferencia real es que la tienda está obligada por ley a hacerlo y tú no. Que es por lo que tan pocas casas saben responder la pregunta que una tienda responde todos los meses sin pensarlo.